Tiempo de Cambios en las organizaciones

La vieja economía procesa materiales y la nueva produce conocimiento. Los viejos modelos de organización y competencia quedan rápidamente obsoletos. En estos tiempos turbulentos y sin descanso del nuevo milenio, es fundamental encontrar nuevos modelos de pensamiento, nuevas habilidades, ó quizás haya que revisar cómo enfocar un problema.

En definitiva, tanto el cambio como la necesidad de creatividad, exigen pensar de una forma diferente: “hay que desaprender lo aprendido” para descubrir nuevas ideas y nuevas formas de ver las cosas.  No se puede conocer lo desconocido si nos aferramos a lo conocido.

Con creatividad y sin miedo al cambio, sólo “la organización que aprende” podrá sobrevivir a la turbulencia de estos tiempos, y desarrollar las capacidades que necesitará para competir de una manera distinta en el futuro, y de esa forma, generar las necesarias garantías de supervivencia a largo plazo.

Estas empresas podrán entonces vislumbrar y planificar escenarios, e instalarse en un horizonte que exceda el corto plazo, y estarán así preparadas para enfrentar los cambios que seguramente ocurrirán si los factores del contexto (sociales, políticos, económicos, ambientales, políticos y tecnológicos) toman un giro
imprevisto.

En su mundialmente reconocido libro “La quinta disciplina” el intelectual y experto Peter Senge afirma que “en las organizaciones que aprenden, los líderes deben ayudar a la gente a expandir continuamente su capacidad para forjar un futuro deseable”.

El aprendizaje tiene que ser capaz de prever los desafíos, las amenazas y las oportunidades (ser proyectivo), en lugar de responder ante la crisis (modelo reactivo). Puede crear flexibilidad y agilidad para manejar la incertidumbre; y es el mejor camino para que las empresas entiendan que deben comprender el pasado, capacitarse en el presente y a la vez prepararse para el futuro. 

La visión predominante de las organizaciones que aprenden enfatiza la creciente adaptabilidad. Pero la creciente adaptabilidad es sólo la primera etapa al avanzar hacia una organización de aprendizaje.

Las corporaciones líderes se están centrando en el aprendizaje generativo, que se trata de crear, además del aprendizaje adaptativo, que se trata de copiar. El aprendizaje generativo, a diferencia del adaptativo, requiere nuevas maneras de considerar el mundo, ya sea para entender a los Clientes ó para entender cómo administrar mejor una empresa.

Con su énfasis en la experimentación y la retroalimentación continuas, el movimiento de calidad total ha sido la primera ola en la construcción de organizaciones de aprendizaje. El movimiento de Calidad Total en Japón, ilustra la evolución del aprendizaje adaptativo al generativo . En los primeros años de la calidad total, el foco estaba en “ajustarse a la norma”, hacer un producto confiable que hiciera lo que los diseñadores habían tenido intenciones que hiciera y lo que la firma le decía a los Clientes que haría. Luego vino el foco en “ajustarse a la necesidad”, comprender mejor lo que el Cliente quería y luego proporcionar productos que satisficieran confiablemente esas necesidades.

Pero la visión de las firmas japonesas de servir al Cliente ha evolucionado.
Hoy, las empresas de clase mundial buscan comprender y satisfacer la “necesidad latente” del Cliente: ó lo que los Clientes podrían realmente valorar pero que nunca han experimentado ó jamás se les ocurriría pedirlo. Esto último requiere un salto cuántico de imaginación, para ver lo que el Cliente podría
querer y valorar en caso de existir…. Peter Senge.

La forma en que cada empresa diseña su funcionamiento para cumplir con sus objetivos, mantener su sistema interno y adaptarse a su entorno está relacionada con su capacidad de ver las cosas de un modo sistémico.

Las empresas, deben comprender que el modo en que evalúan la realidad se da a partir de interrelaciones y conexiones derivadas de sus estructuras internas (Valores, Cultura, Proveedores, Accionistas, Gestión Directiva y Estrategia), sus relaciones externas (mercado, Clientes, competidores, economía, política,
gobierno) y el contexto que atraviesa todo lo anterior. Y que cualquier cambio que introduzcan en el plano de la acción determinará un cambio de igual impacto en sus estructuras.

El aprendizaje generativo requiere ver los sistemas que controlan los eventos.
Cuando no llegamos a entender la fuente sistémica de los problemas, nos queda entonces atender a los síntomas en vez de eliminar las causas subyacentes. Lo mejor que podemos hacer en ese caso es el aprendizaje adaptativo.

Ninguna empresa en el futuro podrá sobrevivir si no es capaz de aprender continuamente, desde un aprendizaje generativo que le permita mirar al mundo y el mercado con nuevas ópticas, para entender mejor a sus Clientes y definir el enfoque de su negocio.

Una organización que aprende es aquella que implementa en sus filas el concepto de las “cinco disciplinas” de Peter Senge, que no son otra cosa que el ensamble de las ideas y las herramientas existentes hoy en día en las empresas, pero planteadas en forma sistémica y orgánica.
Esas cinco disciplinas, son las siguientes:

1) Pensamiento sistémico: ver la empresa en su conjunto – y no como partes aisladas – lo que permite actuar con mayor eficacia.

2) Dominio personal: es la habilidad para superar y alcanzar los resultados propuestos.

3) Visión compartida: es el compromiso grupal acerca del futuro esperable para la Cía y el camino por el que pensamos alcanzarlo.

4) Modelos mentales: son los supuestos incorporados en cada uno de nosotros (paradigmas), y en la tradición de la empresa (Cultura organizacional), que la lleva a tener una determinada visión del mundo.
Estos modelos deben salir a la luz para trabajar sobre ellos.

5) Aprendizaje en equipo: la capacidad de aprender en equipo potencia la suma de los talentos individuales.

Un mundo nuevo no es mas que una nueva forma de pensar…..

 

Carlos Conti

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